Navegar lagos y ríos encadenados, descubrir la historia de los antiguos pobladores y descifrar los secretos mejor guardados de un sitio inigualable es posible en esta experiencia que combina paisajes, sabores y conexión pura.
Recorrer el Lago Verde, dejarse cautivar por los colores del río Arrayanes y desembocar en la amplitud del Lago Futalaufquen es una de las experiencias más icónicas y memorables del Parque Nacional Los Alerces. Para vivirla, no hace falta saber nadar ni remar: solo estar dispuesto a disfrutar.
Los incendios cambiaron parte del paisaje: del verde tupido a tonos más bajos y achaparrados. Sin embargo, su mística permanece intacta: “El agua sigue fluyendo, las montañas están firmes; el bosque cambió, pero el espíritu y la magia del Parque siguen en pie”, remarca Martín Capllonch, guía de cabecera de Frontera Sur.
Punto de partida: un lago en el corazón de Los Alerces
El Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el hogar de alerces milenarios, aguas cristalinas y una biodiversidad que se expande por unas 260.000 hectáreas convirtiéndolo en uno de los parques nacionales más extensos de Argentina.
Entre arrayanes, coihues y cipreses aparece el Lago Verde, con el color que le da su identidad y se vislumbra de orilla a orilla como una joya de Los Alerces. Es el lago más pequeño de la cuenca hídrica del Futaleufú-Yelcho, con una profundidad que puede llegar a los 80 metros y es el punto de partida para esta travesía que conecta sus aguas con el río Arrayanes y la inmensidad del Lago Futalaufquen.
La aventura comienza en el camping agreste de Lago Verde. Se bordea la costa hasta la población Coronado, familia que habita el Parque desde hace cinco generaciones. La desembocadura del río Rivadavia seduce con una corriente leve que invita a detenerse y contemplar.
Los murallones frente al lago le dan magnitud a la experiencia. Es inevitable no alzar la vista y mirar profundo. A unos metros, la pasarela del río Arrayanes marca el inicio de otro escenario, no sin antes descubrir una vegetación que sobresale en el paisaje, distinta y llamativa: la población Mermoud.
Y entonces comienza la navegación por uno de los ríos más hermosos de la Patagonia. El Arrayanes y sus aguas color turquesa cautivan con su calma. “¿No se sienten aventureros navegando por el medio del río Amazonas?”, bromea Martín que ha recorrido ríos en distintas partes del mundo y aún así asegura que este es uno de los mejores lugares del mundo para conectar con el kayak.
En pocos lugares del mundo se puede experimentar la sensación de tranquilidad y conexión auténtica. Uno a uno con la naturaleza… Cauquenes, hualas y biguás aparecen como parte del escenario, y alguna trucha deja ver su lomo bajo el agua transparente.
El Arrayanes también es pausa. El cuerpo pide reponer energía y detenerse a contemplar el paisaje a orillas del río. Aquí, el sabor de un dulce casero, un rico mate o la esponjosidad de un scon galés, se transforma en una experiencia inolvidable.
Es momento de retomar la remada, y el Lago Futalaufquen muestra su amplitud y majestuosidad, con un paisaje profundamente patagónico. Tras cinco kilómetros de travesía, el arribo en el muelle de la hostería Cumehue parece salido de un sueño.
Historias, leyendas y particularidades de este Patrimonio de la Humanidad van tejiendo un vínculo emocional difícil de olvidar. “Lugares así ya no quedan”, dice Juan Capllonch, otro de los guías que conoce cada rincón del Parque como la palma de su mano.
La jornada culmina con una sorpresa en los eco domos de Lago Verde: un cierre pensado para deleitar los sentidos, llenar el corazón y reconfortar el cuerpo. Una confirmación de que esta es una experiencia que deja huella.
Tips para disfrutar la experiencia
- Llevar ropa cómoda que pueda mojarse.
- Protector solar, lentes de sol y gorra.
- La excursión incluye degustación de productos regionales y almuerzo.
- No es necesario saber nadar ni tener experiencia en kayak.
- No es necesario un estado físico acorde, solamente movilidad básica para remar.
- Reservar con anticipación.
- Chequear el pronóstico para anticipar condiciones climáticas.
- Experiencia sin límite de edad.
El paisaje cambió. La realidad también. Pero la conexión sigue siendo profunda. El agua, serena, invita a reflexionar y a vivir el presente. Navegar dos lagos y un río encadenados es una experiencia difícil de encontrar en otro lugar del mundo.
Acá es posible. Y como dicen los guías: quien lo vive, siempre quiere volver.
¿Tenés dudas? La Subsecretaría de Turismo está para ayudarte: +54 2945 529616.





